«You got to hide your love away» o cuida de quién te enamoras

Comparte

No hay nadie, creo, en mi árbol (VI)

Con 20 años me enamoré por segunda vez de John Lennon.

Lo descubrí un día en la facultad. Salíamos de clase, «Introducción a la Literatura Española». Él llevaba una sudadera de John Lennon, y cuando vi su cara no lo podía creer, eran el mismo. Bueno, exagero, las gafas hacían mucho, sí, y en realidad eso fue suficiente para que me atrajera.

Pero un hermano gemelo «se interpuso» y lo demoró todo un poco. Él y yo ya nos habíamos saludado alguna vez, pero un día no respondió a mi saludo, es más, me miró con cada de «¿Y ésta quién es?».

«Menudo capullo», pensé yo. Había sido su hermano gemelo (que también se parecía a John Lennon, incluso más). Pero yo no lo sabía, y pasé de él hasta que, el curso siguiente, él acercó a mí.

Y después lo conocí y no necesité que se pareciera a John Lennon para saber que quería más. Tampoco hacía falta que fuera un apasionado de los Beatles. Pero tenía todo eso. Y mucho más. Y no me quedó más remedio que enamorarme de él. Y él se enamoró también de mí.

Vivimos lo que viven dos universitarios veinteañeros enamorados. Muchos besos, mucho hablar, muchas risas, mucho amor. Y en nuestro caso también mucho dolor. Porque era un amor imposible, incluso cuando los dos pensábamos que sí era posible, no, era imposible. Lo que pasa es que con veinte años las cosas se ven de otra forma.

Porque ése no es el tema.

El tema es que compartíamos a los Beatles y aquello no tenía precio. Me enseñó mil cosas de ellos. Aprendí a escucharlos de otro modo, de un modo más inteligente y más crítico. Los conocí más, los quise más.

Él me descubrió a George Harrison. Adoré en exclusiva a Lennon hasta los veinte, a partir de entonces empecé a adorar a George.

Una vez me grabó una cinta con lo que más le gustaba de los Beatles y al final había una pista que era un ensayo del «Something» de Harrison. Eso me encantó, nunca antes había escuchado ningún ensayo o toma extraña de los Beatles. Estuve escuchando aquello una y otra vez durante todo el mes de abril de 1995.

Harrison compuso la canción en 1968, mientras terminaban de grabar el «Doble Blanco», y luego apareció en «Abbey Road». Dice que la compuso pensando en Ray Charles, y no en Patty.

Aquella era la época de «You’ve got to hide your love away», una canción que habla de la tristeza del que se siente ridículo ante los que se ríen de él por tener un amor que debería esconder…

A veces era como no tener derecho a amar, y eso era duro. En ocasiones sí, me sentía ridícula, como si pretendiera algo que me estuviera vetado, y la vida, «gather round all you clowns», se riera de mí a carcajadas.

Y de pronto era pequeña.

Él tocaba la guitarra y yo soñaba con que me compondría una canción y me la cantaría algún día. Pero nunca lo hizo.

Sólo teníamos veinte años y nuestro amor era imposible. Pero eso es lo de menos. Porque algunos amores imposibles es lo mejor que pueden ser. Imposibles.

Suscríbete A mi BLOG

Y te regalo mi relato «El mirlo»

¡No hacemos spam! Más información en nuestra política de privacidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *