Antes de nacer

Comparte

No hay nadie, creo, en mi árbol (I)

No one I think is in my tree,
I mean it must be high or low…

John Lennon

Antes de conocer la cara de mis padres ya conocía «sus» voces, me refiero a sus voces, las de «ellos», las de los Beatles.

Mi padre lo primero que le dijo a mi madre cuando la conoció fue que era del Betis y que le gustaban los Beatles. Ella no sabía qué era una cosa ni otra, pero se convirtió en una bética beatlemana irremediablemente.

Nunca terminé de saber con seguridad si mi padre acercaba la radio a la barriga de mi madre cuando estaba embarazada de mí cada vez que sonaba algo de los Beatles. Me gustaba pensar que sí, aunque puede que fuera sólo una especie de leyenda que creé yo misma. No sé. En cualquier caso, acercara o no la radio a la barriga, desde ahí dentro algo percibí sin duda más de una vez.

El porqué fueron ellos y no otros no fue algo al azar. Los Beatles buscan a sus fans. Por eso hay gente, pobrecillos, que no han sido elegidos, y a ellos no les gustan los Beatles (les gustan los Rolling). A mí me gusta la música porque llevo un gen musical, me lo transmitió mi padre y a él su madre. Ella adoraba la música, si hubiera vivido en otra época y con otro destino doméstico quizá habría sido cantante o música. Compositora tal vez. Algo relacionado con la música. Tenía suerte de tener una radio en casa y poder disfrutar de vez en cuando de su pasión. Mi abuela sabía silbar, nadie le enseñó nunca, nació sabiendo. Un día juntó los labios, sopló y silbó. Del mismo modo, observándola, lo hizo mi padre. Y del mismo modo, observándolo a él, lo hice yo. Es el gen.

Por eso digo que no fue algo al azar, los Beatles llegaron a mí porque fui elegida. Pero además, iba con ventaja. El gen.

Yo creo que cada fan es distinto, seguramente cada uno se ve a sí mismo como un fan único. En el fondo cada uno tiene una relación única, personal e intransferible, con sus ídolos. Por eso, cuando se conoce a un nuevo fan de los Beatles, hay una alegría, es como encontrar a alguien de la misma especie, de la misma tribu, alguien que comprenderá y compartirá excentricidades, alguien con el que podría no tenerse nada más en común y, sin embargo, tiene algo que gusta. De hecho, un fan de los Beatles es ya susceptible de ser buena persona y de que caiga bien a otro fan. Un fan de los Beatles abrazaría a otro fan aunque éste fuera un completo desconocido. Pero en el fondo uno piensa que es más fan, que su relación es “más” única.

La relación que tengo con ellos, con John, George, Paul y Ringo es tan antigua como yo misma. Yo soy también un poco ellos. Yo soy como soy un poco gracias a ellos.

Cuando nací, antes de tiempo, tuve que pasar un tiempo en la incubadora. Eso es fatal para un recién nacido, arrancarle de su madre en el mismo momento de nacer puede ser catastrófico para su salud emocional. Pero además, apenas año y medio más tarde, volví a sufrir otra separación por la hospitalización de mi madre por las secuelas del nacimiento “accidentado” de mi hermano, y aquello se prolongó durante un año. Así que podríamos decir que el alma del bebé que yo era sufrió un considerable trauma que podría condicionar mi vida futura. Sin embargo, una vez más, tuve suerte.

Durante un tiempo pensé que, efectivamente, aquella circunstancia fue fatal, y que toda mi vida emocional, mis actitudes, mis relaciones, habían estado, y habían de estarlo para siempre, condicionadas por lo que “aprendí” en los primeros momentos de mi vida. Pero ahora sé que no fue “tan” fatal como podría haber sido. En mi alma, del mismo modo que se estaba incrustando aquella herida emocional, se había grabado, desde la misma concepción casi, el espíritu Beatle, lo cual, sin saberlo nadie, neutralizaba la lesión anímica. Estaba a salvo.

Por lo visto, la parte del cerebro que regula la memoria y las emociones es la misma que regula el sentido del olfato. Es el sistema límbico, por esa razón un olor puede evocarnos un recuerdo de forma más intensa que cualquier otra cosa percibida por cualquier otro sentido. Con la música pasa un poco lo mismo, aunque no con tanta intensidad. Sin embargo, sí, hay canciones que modifican nuestro estado de ánimo, para bien o para mal. Y ello lo provocan muchas veces, al margen de cuestiones poéticas y armónicas, los recuerdos que revivimos con esa canción.

Para mí, los Beatles no sólo significan presente. Significan también (y casi sobre todo) pasado. Y ya sabéis qué dice Paul ….

I believe in yesterday…

Pues no.

O, bueno, no del todo.


Suscríbete A mi BLOG

Y te regalo mi relato «El mirlo»

¡No hacemos spam! Más información en nuestra política de privacidad

4 comentarios sobre «Antes de nacer»

  1. Qué precioso Olvido! Me encanta leerte después de tantos años conociéndonos y casi tantos sin volver a vernos.
    Pendiente sigue la misión «Volver a Menorca». Algún día. Como tu blog.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *