La extraña Sally Diamond

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“–Tírame con la basura –solía decir–. Cuando me muera, me tiras con la basura. Estaré muerto, así que me dará igual. Y tú estarás llorando a moco tendido.

Y entonces se reía y yo también me reía, porque ambos sabíamos que yo no estaría llorando a moco tendido. Yo nunca lloro.

Cuando llegó el momento, el miércoles 29 de noviembre de 2017, seguí sus instrucciones. Para entonces era pequeño y frágil y tenía ochenta y dos años, de modo que resultó fácil meterlo en una gran bolsa de basura para jardinería.

Un mes antes todavía estaba levantado y activo.

–Nada de médicos –dijo–, que ya sé cómo son.

Y desde luego que lo sabía, porque él era médico, psiquiatra. Aún era capaz de rellenar recetas, así que solía enviarme a Roscommon para comprar las que había preparado.

Yo no lo maté; la cosa no fue así. Le llevé un té por la mañana y ya estaba frío en la cama. Con los ojos cerrados, gracias a Dios. Aborrezco esos dramas televisivos en los que los cadáveres miran con ojos como platos al inspector de policía. ¿O es que solo puedes tener los ojos abiertos si te han asesinado?

–¿Papá? –dije, aunque ya sabía que se había ido.”

Vaya, vaya… Menuda historia, ¿no?

Ahí la tenemos, ella es Sally, la extraña Sally Diamond. Sí, es una chica con dificultades para las relaciones sociales, tanto, que durante años se hizo pasar por sorda para no tener que hablar con nadie. Tras la muerte de su madre, creció sobreprotegida por su padre. Y ahora, tras la muerte de este, se ve obligada a socializar y valerse por sí misma.

Ese acontecimiento tan impactante con el que arranca la historia desencadena la alarma y la curiosidad de los medios de comunicación, la policía y los vecinos. Poco a poco, con ayuda de algunas amistades de la familia, Sally va tomando el control de su vida. Pero pronto sabemos que no fue la sobreprotección de su padre lo que hizo a Sally tan rara y excéntrica, sino un pasado aterrador. 

Un día recibe un paquete con un oso de peluche dentro, un oso viejo, con un ojo de menos y hecho polvo. Procede de Nueva Zelanda. Es Toby, un muñeco que no recordaba haber visto jamás y que, sin embargo, era suyo, había sido suyo. Que inmediatamente reconoce como suyo.

Esta novela se encuadra en el género thriller psicológico. Y sí, conforme vamos conociendo detalles del pasado de Sally vemos hasta qué punto estuvo rodeada de individuos siniestros y perversos. Y, claro, no es de extrañar que se haya convertido en una chica rara. Pero a pesar de su comportamiento peculiar y su interpretación literal del mundo, Sally muestra una profunda humanidad y una lucha constante por entender su lugar en él.

Conocemos también otros personajes relacionados con ella cuyos secretos vamos descubriendo al mismo tiempo que Sally. Y que desde el primer momento estimamos sospechosos de algo, aunque no tenemos claro de qué.

La historia tiene dos narradores, Sally y otro personaje más que no quiero desvelar porque ya estaría hablando de más. Solo te diré que es fundamental para comprender el pasado y la personalidad de Sally y que narrará escenas estremecedoras que vivió de niño que nos dejan sobrecogidos.

En cualquier caso, se trata de una novela con una gran capacidad para provocar la reflexión sobre la naturaleza de los traumas y la sanación.


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