Una historia de dolor, humor y esperanza
El planteamiento de esta historia es demoledor. El matrimonio formado por Macon y Sarah está en declive, se ha abierto una grieta abismal entre ellos desde que su hijo Ethan es asesinado en una hamburguesería mientras estaba de campamento. Esto no es un spoiler, lo sabemos desde el principio. Ninguno de ellos puede superar ese golpe y Sarah decide que se va a separar.
Macon se dedica a escribir guías de viaje para personas que se ven obligadas a viajar por motivos de trabajo y no de placer. Son guías para turistas «accidentales», a los que no les gusta viajar y lo que necesitan es información práctica del lugar al que van: hostales económicos y limpios, cafeterías, tiendas a las que acudir en caso de necesidad. De ahí el título de la novela.
Macon es un hombre solitario y taciturno que no aspira a la felicidad, se conforma con esquivar el dolor en la medida de lo posible. Quiere un mundo pequeño y silencioso, discreto, en el que vivir tranquilo. Sin embargo, entra en juego Muriel, una adiestradora de perros con la que se verá obligado a relacionarse porque Eduard, su perro, está empezando a tener un comportamiento agresivo. Muriel tiene un carácter incompatible con el de Macon. Es entrometida, alegre, charlatana. Aunque su vida no es un agradable paseo, pues carga con un pasado duro y una situación familiar complicada, resulta un personaje optimista y confiado.
El fragmento que he seleccionado nos muestra el calado del dolor de este personaje:
«Ethan se fue de campamento cuando tenía doce años; hacía de esto casi exactamente un año. La mayoría de los chicos empezaban antes, pero Macon lo había ido aplazando. ¿Por qué tener un niño, le preguntó a Sarah, si lo ibas a facturar a algún rincón perdido de Virginia?
Cuando al final cedió, Ethan ya estaba en el grupo de los mayores, ya era un espigado chicarrón rubio con un rostro de expresión abierta y amistosa, y el simpático hábito de rebotar sobre las plantas de los pies cuando estaba nervioso.
No pienses en ello.
Lo asesinaron en una hamburguesería Bonanza la segunda noche de estancia en el campamento. Fue una de esas muertes sin sentido: el atracador ha recogido el dinero y es libre de marcharse pero decide, primero, pegar un tiro en la cabeza a cada uno de los presentes.
Ethan ni siquiera tenía que estarlo. Se había escabullido del campamento con un compañero de tienda, que se quedó fuera haciendo de vigía.

Échale la culpa al campamento por no supervisar. Échale la culpa a la hamburguesería por falta de protección. Échasela al compañero por no entrar él también y cambiar, quizá, lo que ocurrió. (¿Para qué hacer de vigía, por Dios santo?). Échasela a Sarah por dejar marcharse a Ethan; échasela a Macon por estar conforme; échasela incluso (demonios, sí) a Ethan. Échale la culpa a Ethan por querer ir a ese campamento y por escaparse de él, y por entrar en la hamburguesería Bonanza como un tonto cabezota mientras se desarrollaba un atraco. Échale la culpa por trasladarse tan sumisamente a la cocina con los otros, por poner las manos planas contra la pared como le ordenaban, mientras sin duda rebotaba ligeramente sobre las plantas de los pies…
No pienses en ello.»
Ya te digo que esto no es un spoiler , por mucho que lo pudiera parecer. Esta información la tenemos en seguida y es necesaria para comprender el carácter de Macon. Y no te confunda el tono y el duro acontecimiento que se narra aquí. La novela es una asombrosa y deliciosa mezcla de drama y comedia a veces difícil de describir.
Yo aún no he visto la película, me resisto un poco, porque me gusta la que me he montado yo en mi cabeza leyendo el libro. Pero lo cierto es que estuvo nominada a varios Oscars: mejor película, mejor guion adaptado, mejor banda sonora, de John Williams (el compositor de la música de ET, Tiburón, La guerra de las galaxias o Indiana Jones). Y también a la mejor actriz de reparto, que se llevó Geena Davis. Así que igual sí es buena idea ver la peli. Pero no antes de leer el libro, por favor.
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