La novela que traigo hoy la firma la periodista Beatriz Serrano y se titula El descontento. Y ese descontento tiene que ver con el trabajo que desempeña la protagonista.
Pero antes de entrar en el argumento de la historia, me voy a detener en la portada del libro. Lo primero que llama la atención son los colores. Destaca un verde turquesa muy llamativo y bonito. Se ve un rincón de una sala con las paredes de ese tono que contrasta con un suelo de color rosa oscuro y aparece como si entrara por una ventana o estuviera colgada el poyete una chica de cabello negro vestida con una camisa roja, también contrastando con el verde de la pared. La verdad es que es una imagen bastante extraña.
La textura de la portada es muy suave, dan ganas de acariciarlo. Las páginas son de un color crema y tienen un olor dulzón.
Entre ansiolíticos y YouTube
Bueno, vayamos al grano. Marisa trabaja en una oficina, odia su trabajo pero nadie lo nota. Mantiene una imagen social pulcra. Nadie sospecha que está enganchada a los vídeos de youtube y a los ansiolíticos como única forma de sobrevivir a la rutina diaria.
«Es como que tengo la sensación de que el día nunca se va a acabar aunque se acabe. Pasa un día y luego otro y luego el fin de semana y luego otra vez vuelta a empezar. Es siempre el mismo día: me levanto, me ducho, voy a la oficina, vuelvo, me hago la cena al mismo tiempo que me preparo el táper del día siguiente, me doy otra ducha, veo algo en youtube y de repente es miércoles o jueves».

Antes de empezar esta novela tuve ciertas reservas, pues me pareció que iba a ser una lectura agobiante y desalentadora. Y en algún punto puede que lo sea, pero la narradora resulta, dentro de su angustia y su desesperación, simpática y hasta graciosa en algunos momentos de la narración. Es muy fácil empatizar con ella, incluso si una tiene un trabajo que le gusta y con el que es feliz.
«Lo que ni el médico de cabecera ni mi posterior terapeuta llegaron nunca a entender es que el estrés no me lo causaba mi trabajo sino, tal y como le había dicho, el hecho de tener que ir a trabajar. Ocupar ocho horas de lunes a viernes en una tarea alienante e insatisfactoria, rodeada de gente con la que me veía forzada a tener conversaciones infructuosas y aburridas.»
Team building o pesadilla
Pero para Marisa, nuestra protagonista, la cosa puede ponerse aún peor, pues le anuncian que tienen programado para el próximo fin de semana un team building, en un hotel rural. Tendrá que convivir con sus compañeros, jugar al paint ball, asistir a charlas y compartir demasiado tiempo con ellos.
Ya sabes que no me gusta hablar de más porque no quiero hacerte spoiler, pero te diré que ese fin de semana promete y cumple, pues Marisa tiene sus recursos.
Es una novela que va in crescendo, ya te digo, pensaba que iba a ser más desalentadora y tristona, pero resulta fácil de leer y, bueno, tiene un final que te puede dejar impactada, como me dejó a mí.
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