Este es un libro raro, pero no raro malo, incómodo o aburrido. Raro de desconcertante, de inesperado, de por dónde va a salir esto. Es el primer libro que leo de Han Kang, premio Nobel de Literatura de 2024, no sé si sigue la misma línea en todos sus libros. Pero sí he notado, en La vegetariana, cierta semejanza en la narrativa con otros autores asiáticos.
Vayamos a lo primero que vemos. Para empezar no es un tocho, no llega a 170 páginas. Está dividido en tres partes con títulos muy sugerentes y muy bien puestos. En la portada predomina el color blanco, en letras negras grandes en la parte de arriba tenemos el nombre de la autora y, más abajo, el título y la mención al Premio Nobel de literatura.
La imagen que tenemos es la de una mujer de espaldas, morena, a la que le salen unas ramas de árboles, secas sin hojas, de color rojo. Huele a papel, a librería. Es un aroma suave pero definido.
Te diré que, cuando iba por la tercera parte, detuve mi lectura en un par de ocasiones para volver a observar la portada y reflexionar sobre el título de la novela, que me dio la impresión de tener que resignificar en función de lo que estaba ocurriendo en la historia.
La historia de Yeonghye
Bueno, vayamos al grano. Yeonghye es una mujer joven corriente, no destaca por nada especial, pero es la esposa ideal para su marido: trabajadora y calladita. No llama la atención, luego no le da problemas. Pero, a raíz de unas pesadillas, Yeonghye toma la decisión de deshacerse de toda la carne del frigorífico e impone una dieta vegetariana. Se trata del primer paso hacia su libertad. Ahí empieza su metamorfosis hacia una vida más libre y pura. Más natural.
En la primera parte asistimos a las reacciones de su marido y a la de su padre, intransigente ante esta decisión.
Tanto en la segunda como en la tercera parte vemos que la historia ha avanzado en el tiempo, y la metamorfosis de Yeonghye es física y también temperamental. En cada uno de los capítulos, conocemos a la protagonista por la imagen que tenemos de ella de otros personajes: en la primera parte, de su marido, en la segunda de su cuñado y en la tercera de su hermana. Asistimos a escenas, por un lado impactantes, pero también delicadas, poéticas.
Me gustaría leerte una, sin hacerles demasiado spoiler, pues está al principio del libro.

«Aquel año cumplíamos cinco de casados, pero como nunca habíamos estado locamente enamorados, no había motivos para sentir que la relación se hubiera desgastado. Habíamos aplazado el tener hijos hasta que compráramos una cas y como eso lo habíamos hecho por fin en otoño, yo había comenzado a pensar que ya era tiempo de oír que me llamaran “papá”. Hasta que la descubrí una madrugada del pasado mes de febrero en la cocina, vestida únicamente con un camisón, nunca imaginé que nuestra vida diaria fuera a cambiar en lo más mínimo.
—¿Qué haces ahí de pie? —le pregunté cuando estaba a punto de encender la luz del baño.
Eran más o menos las cuatro de la madrugada. Me había despertado con sed y ganas de orinar por la media botella de soju que me había tomado en la cena de trabajo.
—¿Qué estás haciendo? —volví a preguntar y la miré con más detenimiento.
Un escalofrío me recorrió la espalda e hizo que se me esfumasen de golpe el sueño y la embriaguez. Mi mujer estaba de pie delante del frigorífico, completamente inmóvil. Debido a la oscuridad, no podía distinguir la expresión de su cara, pero intuía algo sobrecogedor en ella.»
Esta novela se publicó en Corea del Sur en 2007, en 2009 se hizo una versión cinematográfica que, por supuesto no he visto, porque no hay versión doblada. Sobre ella, su director y guionista, Lim Woo-seong, opina que «es una obra que muestra la violencia humana expresada en el consumo de carne, la inocencia de los seres humanos expresada en las plantas y una historia familiar en la que la voluntad de un individuo puede ser pisoteada por quienes lo rodean».
Y yo creo que sí que esas tres ideas: la violencia, la inocencia y la voluntad individual son en las que la premio Nobel quiere poner el foco en su novela. Como les digo, es una literatura muy particular, pero desde luego creo que merece la pena.
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