Día del Libro o Día del Señor

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Bueno, que el día del libro se celebre el 23 de abril porque se conmemoran las muertes de Cervantes y de Shakespeare ya se sabe que está cogido con pinzas. Cervantes fue enterrado ese día, luego murió el 22. Y Shakespeare sí murió el 23 de abril, pero del calendario gregoriano inglés, es decir, diez días después que Cervantes según el calendario juliano, que era el que regía en España (o sea, el 3 de mayo). 

Aunque en realidad da igual. Cualquier fecha es buena para festejar uno de los mejores «inventos» de la humanidad. Porque lo de la rueda, el fuego, la luz, la máquina de vapor, internet y todo eso está muy bien, nos facilitan la vida y tal. Pero… el libro, señores, el libro no es solo un invento.

Un libro no nos facilita la vida.

Un libro nos salva la vida.

Teniendo en cuenta que yo, más que en Dios, creo en Cervantes, cambiaría los domingos por libringos, en lugar de misas y eucaristías, celebraría cuentacuentos y clubs de lectura. Las iglesias serían bibliotecas, el Camino de Santiago sería el Camino Cervantino y se harían paradas en cada una de las referencias geográficas que dejó don Miguel en sus novelas. El icono del peregrino no sería una concha, sino la bacía de barbero (el yelmo legendario) de Don Quijote. En fin, que yo lo haría de manera diferente a como está montada la cosa.

No voy a entretenerme en describir las bondades de los libros. Soy profesora de Lengua y Literatura, me paso la vida tratando de explicarles a mis alumnos por qué es importante saber leer y escribir bien (y no es fácil hacerles ver que, aunque sepan hablar y medio comunicarse en español, eso no significa que no necesiten aprender gramática y conocer a personajes como el Lazarillo o Don Quijote). Tampoco voy a hacer una lista de los beneficios de la lectura ni de las ventajas que tiene el que disfruta leyendo frente al que no. 

Quienes conocen esos beneficios y ventajas no necesitan que se los recuerden. Quienes los desconocen, ni aún les interesan, a estas alturas no van a cambiar de opinión si no los experimentan por sí mismos. 

Así que lo mejor que puedo hacer un día como hoy es dar las GRACIAS:

A las maestras y maestros que me enseñaron a leer y escribir.

A mi prima Mª Carmen, que me regalaba libros cada cumpleaños de mi niñez.

A mi madre y a mi tía Carmela, que siempre me animaron a escribir.

A la maestra de Lenguaje de 5º, que me hizo escribir un poema.

Al maestro de Lenguaje de 6º, que no usaba libro de texto y solo leíamos y escribíamos en clase.

A mi profesora de Literatura de 2º de BUP, que me acercó a Unamuno, Patrick Süskind y Kafka.

A las profesoras y profesores de la optativa de 3º de BUP con quienes conocí el teatro clásico desde el escenario.

A las profesoras y profesores que tuve en Filología que me ayudaron a interpretar la literatura que aprendí con ellos.

A las profesoras y profesores de escritura que me acompañan en mi camino de escritora.

A las bibliotecarias y bibliotecarios que custodian el gran tesoro de la humanidad.

A las libreras y libreros que se mantienen en pie.

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Un comentario sobre «Día del Libro o Día del Señor»

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