Quien me conoce un poco sabe que mi personaje infantil favorito, con permiso de Lobo Ramón, es Perro Apestoso. Tengo bastantes títulos de la colección (alguno aún me falta) y es algo que he manifestado más de una vez.
Pero como mejor puede presentarse a Perro Apestoso es a través de las palabras con que se abre el primero de los libros de la colección:
Perro Apestoso nació en la basura. Sobre él corren muchos rumores: que sus padres lo abandonaron, que huele a sardina, que no sabe distinguir la pata derecha de la izquierda… Todo es verdad. Y no solo eso, Perro Apestoso está lleno de pulgas y siempre va acompañado de su fiel club de fans: las moscas.
Lo que nadie sabe es que bajo la pelambrera de este animal desgarbado se esconde un perro tan dulce y cariñoso como un perro labrador.
Ese es Perro Apestoso, un personaje entrañable e inocente. Cuando lees las cosas que vive Perro Apestoso piensas «Qué tontorrón es este perro» pero inmediatamente deseas parecerte un poco a él porque, por encima de todo es buena gente. Me gusta la idea de que haya niños que crecen con las historias de este personaje, porque todas inciden en ser auténtico, cuidar a los amigos y ser honesto.
Aparecen otros personajes, como su inseparable amigo, Gatochato, y juntos viven distintas aventuras: van al cole, a la playa, viajan en una máquina del tiempo…

Son historias divertidas, amenas y llenas de mensajes de amistad y buen rollo.
Su autor es Colas Gutman y están ilustradas por Marc Boutavant, ambos creadores franceses.
Está en Blackie Books en la colección Huesitos.
