Un tío raro, Marte y Bowie

El hombre que se fue a marte portada
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Gruñones

En la novela El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo, nos encontramos a uno de esos personajes cascarrabias que parecen estar enfadados con el mundo y aspiran a vivir alejados de los demás. Ese tipo de personas a las que les molesta todo, que no encajan y que a veces nosotros mismos preferimos tener lejos. Personas que, a pesar de eso, también les gusta David Bowie.

Pero sabemos que bajo esa cáscara, a veces muy dura, del gruñón habita casi siempre un ser humano sensible, entrañable y seguramente triste. Y si tenemos la oportunidad de atravesarla y descubrirlo, hasta puede que nos llegue a caer bien y todo.

La historia detrás del libro

Bueno, vayamos al libro: para empezar, tiene una portada chulísima. El fondo es de color azul oscuro, está moteada de estrellitas y puntidos amarillos, emulando el espacio. En el medio destaca una esfera roja, que representa al planeta Marte. Y, sobre ella, la figura de un pequeño humano y el título: El hombre que se fue a Marte porque quería estar solo. Encabeza la portada el nombre del autor: David Barnett.

El color de las páginas (unas 360) es blanco crema y el olor es de mis favoritos. Este libro hace años que está en mi estantería, así que su interior ya huele a libro viejo, a biblioteca antigua.

Bien, pues tenemos a un tal Thomas Major, un científico solitario y gruñón; una especie de antisocial que odia a la humanidad. Y ve el cielo abierto —nunca mejor dicho— cuando se le pone por delante la oportunidad de embarcarse en un viaje espacial a Marte. Su misión consistirá en implantar allí las condiciones para que en el futuro se pueda crear una colonia. Esto parece muy de ciencia ficción, ¿verdad?

Pues no. A este personaje esta misión le importa poco. La única misión que le importa es alejarse de todo el mundo y estar por fin solo.

El caso es que no va a ser algo que pueda conseguir tan fácilmente, ni siquiera yéndose a cientos de miles de kilómetros de la Tierra. Porque un fallo en la comunicación lo pone por error en contacto telefónico con la familia Ormerod, que también tiene lo suyo. Está Gladys, una anciana con principio de demencia, y sus nietos Ellie y James, de los que se hace cargo porque la madre de estos falleció en un accidente y el padre está en la cárcel.

La chica, de quince, se ocupa de esquivar a los servicios sociales ocultando la demencia de su abuela. Y el chico, de diez, sufre acoso escolar, algo que también mantiene en secreto para no llamar demasiado la atención de la delicada situación familiar. 

Thomas se va a estar comunicando con ellos y llegará a sorprenderse ante su propio deseo que querer ayudarlos a que sus problemas se resuelvan. El gruñón no es, en el fondo, tan antisocial.

David Bowie

Si te gusta David Bowie no se te habrá escapado el detalle del nombre del protagonista: Thomas Major, que recuerda al Major Tom de la canción Space Oddity, de Bowie. De hecho, el título original de la novela en inglés es Calling Major Tom.

En uno de los primeros capítulos se hace referencia a la muerte del músico:

El día que Thomas cumple cuarenta y seis comienza con la noticia de la muerte de Bowie. Pues vaya, pues qué bien, piensa Thomas. Y encima es mi cumpleaños.

No se sorprende al escuchar que Bowie tenía sesenta y nueve años al morir; sí que piensa que parecía tener más o menos años a la vez. Bowie vivía al margen del tiempo, como si fuera uno de sus alter ego. Bowie no debería poder morirse como cualquiera, era más ficción que realidad.

Reseña novela hombre marte bowie

En fin, esta novela nos regala una historia divertida y triste a la vez. Pero sobre todo original y con un mensaje de esperanza y optimismo. Y además, con banda sonora de Bowie, ¿qué más se puede pedir?

Una anécdota real

Ah, y como última curiosidad te contaré que está inspirada en un hecho real. En el año 2015 el astronauta Tim Peake, a bordo de la Estación Espacial Internacional, llamó por error a una señora que estaba tranquilamente en su casa. Él mismo pidió disculpas a través de su cuenta de Twitter: «No fue una llamada de broma, escribió,… sólo me equivoqué de número».

Así que si alguna vez contestas al teléfono y oyes al otro lado: «Buenos días, ¿es la Tierra?», no descartes que les estén contactando desde el espacio.


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