Escritora y artista multidisciplinar
Júlia Peró es una jovencísima escritora y artista multidisciplinar que, a sus escasos 30 años, puede decir de sí misma que es poeta, que pinta, filma y es directora de arte. Hace reseñas silenciosas en Instagram y tiene un Club de Lectura llamado «Libros crujientes». En fin, desde mi punto de vista, admirable.
El verano pasado leí su novela Olor a hormiga y quedé impactada.
Para empezar, por el nombre de la protagonista: Olvido. Nunca había leído ninguna novela protagonizada por alguien que se llamara como yo. Pero es que, cuando entro en la historia, me doy cuenta de que tengo más cosas en común con la protagonista: su relación con el miedo, con su propio nombre, también la manía de colocar los cojines de determinada forma sobre el sofá. Y especialmente la certeza de la llegada de la vejez. Que no es que yo me crea vieja, para nada, pero el tiempo no se para y la vejez está ahí.
La visión de la vejez
Olvido es una señora con demencia y es ella la que nos ofrece su visión de ese proceso de deterioro mental y físico que es la vejez. Se muestra rebelde, enfadada, inconformista y sobre todo hace una defensa acérrima de su propia dignidad.
Conocemos detalles escalofriantes de su pasado, dialoga con la chica que viene a casa a limpiar y a hacerle la compra, y con la que crea un vínculo en el que se mezcla el querer poseer a la chica (se despierta cierto deseo sexual) y querer convertirse en ella, tener su juventud. Y todo eso, por supuesto, confunde más a la protagonista.
Júlia Peró hace un ejercicio de honestidad con esta novela, donde revela su temor a la vejez y a los efectos que esta provoque en ella en un futuro.
He subrayado bastantes fragmentos de este libro, pero quiero compartir uno muy bonito con el que conecté bastante:
«De improviso, el estómago henchido de una tristeza pesada. Sin saber hasta ese momento que existía, desbloqueé un recuerdo de infancia. Como si hubiese congelado años atrás esa escena para no echarla a perder con el tiempo y ahora hubiera acabado de descongelarse del todo. Tiembla sin vergüenza, me dijo mi madre, si tienes miedo, tiembla, pero hazlo sin vergüenza, Olvi. No le des esa satisfacción a la gente, no le hagas saber que tienes miedo y que además te avergüenzas de ello. Que sepa la gente que tenerlo es natural, que estás acostumbrada al miedo, que no es algo nuevo para ti. Madurar es perder la vergüenza a las cosas».

Una historia valiente
Tiene un final que te vuelve loca, muy bien construido. Cuando terminé de leer tuve muchas ganas de compartir con la autora cómo me había sentido y lo que me había gustado la historia.
Peró reconoce que uno de los objetivos que persigue cuando escribe la novela es incomodar. Olvido, la protagonista, no es un personaje amable y de entrada puede provocar rechazo. Sin embargo, también podemos sentirnos cerca de ella, comprenderla, nos puede provocar ternura y hasta compasión.
Creo que es una historia valiente desde el punto de vista de la creación, pero también de quien la lee, sobre todo si la lee una mujer, porque, al final, todas tenemos los mismos miedos, las mismas inseguridades y, precisamente, la vejez es, quizá, la que más nos inquiete.
Con este post termino mi serie de autoras. Te invito a conocer a Joyce Carol Oates, Amelie Nothomb y a tantas otras. Cuéntame si las has leído y qué novela no me debería perder.
