Es tal la repercusión que esta novela ha tenido desde su publicación en 2024, que la verdad es que no sé por dónde empezar. Es un auténtico monumento literario. Tiene en su haber una larga lista de reconocimientos y premios. La firma un joven David Uclés, ubetense de 36 años escritor, dibujante, músico y traductor que se ha pasado casi la mitad de su vida documentándose e investigando para la redacción de esta bestia literaria e histórica que hace un retrato del momento más devastador y traumático que vivimos en nuestro país en el siglo XX, la guerra civil.
La portada es un fragmento del óleo La Romería de Tíscar, del pintor también jienense, Rafael Zabaleta. En la imagen aparecen personajes que podrían representar perfectamente el universo humano que Uclés retrata en su obra.
La novela se sitúa en un pueblo andaluz ficticio durante la Guerra Civil española. La violencia, las desapariciones, el exilio y el miedo van vaciando las casas y transformando la vida, la memoria colectiva y las relaciones del pueblo.
Además de una estructura coral y su lenguaje poético, destaca un realismo mágico, tan poco corriente en nuestra literatura. A través de él se introducen presencias fantásticas naturales que amplifican o dulcifican la memoria y violencia de los acontecimiento que se narran.
Pero también en esta novela la música tiene un gran protagonismo y el narrador invita al lector a que escuche las piezas que, igual que los hechos y los personajes, participan en los capítulos. El titulado «El candil al cielo» lo protagonizan Josito, un niño ciego, y su hermano Gonzalo, que siempre ha sido su lazarillo y la música a la que se hace referencia es Andante Festivo de Jean Sibelius.

—¡Gonzalo! ¿Oyes? ¡Es preciosa!
—¡Sí!
—¡La hemos lanzado bien fuerte! ¡Qué bonita!
—¡Tanto que no ha caído aún! Para mí que el cielo se va a quedar con la lámpara. Total, para lo que hay que alumbrar… ¿Qué instrumentos son los que suenan?
—Son de cuerda. Habrá violines, y violas, y violonchelos…
—Es muy bella, sí.
—¡Me encanta! ¿Puedo correr por aquí?
—¡Sí! Estamos en la terraza central, está todo despejado.
—¡Qué bonita es!
—¡Va, corre antes de que acabe!
En Jándula, si lanzabas un objeto preciado al cielo, el narrador lo hacía desaparecer y a cambio ponía una música en los oídos del lanzador, una pieza clásica. El objeto debía rozar las nubes más bajas y captar la atención del escritor. Aquella tarde casi primaveral los dos hermanos lanzaron un candil. Los recompensé con el Andante festivo de Sibelius. Josito soltó el palo de lazarillo y corrió por la huerta para sentir el viento y creerse libre de la oscuridad, mirando al cielo y sonriendo, riendo a carcajadas. Gonzalo se sentó en el suelo y se echó a llorar aprovechando que su hermano no lo escuchaba, ya que el volumen estaba muy alto. Lo había invadido una profunda tristeza por la muerte de su primo, a quien apenas había podido llorar, y por el exilio de su padre. La guerra les había abierto una herida que aquellos hermanos no conseguirían cerrar nunca, que supuraría hasta que se apagara la memoria de los hombres. Les puse la pieza dos veces.
Ya ves, lo de este joven escritor no puede dejar indiferente a nadie.
Hay quien habla de él casi como de un personaje. De hecho, hace un momento he hecho una búsqueda en Internet para confirmar la edad de Uclés y las primeras sugerencias de Google eran acerca de su pareja y de la polémica (deduzco que con Pérez Reverte). Casi importa más lo periférico que su literatura, lo cual me parece lamentable.
Recuerda que puedes descubrir más en formato podcast en la sección «Pescando historias»
