Libros que transforman: cómo los libros pueden cambiar tu vida
Que los libros cambian vidas no es una novedad, que me lo digan a mí.
Que se lo digan a los que decidieron dedicar sus días entre ellos: escritores, profesores, libreros… bibliotecarios.
Yo paso muchas horas en la biblioteca del instituto en el que trabajo. También trato de construir, cuidar, nutrir, podar y mantener vigorosa mi propia biblioteca personal.
Cada vez que tomo un ejemplar, lo hago con cierta solemnidad. No es solo un libro entre mis manos, sino con la deferencia de lo que en realidad es: una simiente, un pequeño prodigio en potencia. El origen de lo que puede ser una nueva mirada a la vida, a nuestro entorno, a uno mismo. Incluso el origen de lo que puede ser una nueva vida.
Hasta ahí puede llegar el influjo de un libro.
La biblioteca de los nuevos comienzos
El 24 de octubre se celebra el día de las bibliotecas. Ese día mi sección de recomendaciones literarias «Pescando historias» volvió a Radio Casares. Para ese día, pesqué una novela cuyo sugerente título nos invita a eso: a acercarnos a los libros y abrirnos a la posibilidad de que cambien nuestras vidas.
La portada de la novela muestra a una chica, de rodillas frente a una mesita baja, leyendo un libro. Un gato negro la observa desde el primer plano. En letras destacadas leemos La biblioteca de los nuevos comienzos, de la autora japonesa Michiko Aoyama.
Las páginas son de color blanco hueso y de tacto suave. Me sorprendió el olor del papel, tirando a dulzón. Tiene unas 300 páginas y un tamaño de letra medio.
Doy estos datos porque, como bibliotecaria (además de lectora y profesora), sé que son muy importantes e incluso decisivos a la hora de elegir un libro.
En esta novela no hay personajes principales, ni siquiera la bibliotecaria, la señora Komachi, que es, digamos, un personaje importante, porque es la que promueve las transformaciones en los demás. Se trata, pues, de una novela coral y conocemos a diversos personajes que no tienen otro nexo de unión más que la biblioteca. Allí acuden en busca de algún libro que necesitan, pero la bibliotecaria, además de esos libros que solicitan, les sugiere otro que no tiene nada que ver con lo que buscan y que será realmente ese que necesitan y que hará cambiar sus vidas.

Tomoka busca libros de informática. La señora Komachi le recomienda un Manual de Excel para principiantes, pero también le incluye un libro infantil: Guri y Gura.
Ryo quiere un libro sobre iniciativa empresarial porque su intención es abrir un negocio, y aparte de títulos como Las siete cosas que debe hacer si está pensando en dejar el trabajo, la bibliotecaria le sugiere, además, un manual de horticultura.
Guías literarios
De alguna forma, a quienes somos amantes de los libros y a los que somos conscientes de hasta qué punto no solo es importante la literatura como un modo de evasión, de entretenimiento o una mera afición, sino como herramienta de transformación personal y hasta social, este tipo de historias nos gustan mucho. Nos despiertan la ilusión y la esperanza de que podemos aportar un pequeño granito de arena en la vida de alguien que, quizá perdido, desesperado o simplemente aburrido, viene a nosotros y nos dice: «oye, ¿qué puedo leer?» o, como una vez me dijo un alumno y quizá más de uno sepa porque es una anécdota que me gusta mucho contar, «¿maestra, qué libro me recetas?».
La señora Komachi y los bibliotecarios en general actúan, actuamos, verdaderamente como auténticos doctores o farmacéuticos del alma, prescribiendo la mejor medicina que conocemos: literatura.
