Qué peste, qué peste

Comparte

Aquí hay algo que huele regular 😣

El señor Muffin tiene un problema precisamente de olor, de mal olor. No hay manera de que se le vaya la peste del cuerpo, de ahí que se le sigan los gatos allá donde vaya. Además, es una persona apocada y tímida de la que a veces se burlan y abusan. Pero ese no es su gran problema, lo que le pasa a Muffin es algo profundo y a veces difícil de resolver. 

Curiosamente, tiene que ser una niña, Emma, la que lo ayudará a dar los pasos decisivos para liberarse de eso que se le pega al cuerpo como un mal olor del que no puede deshacerse. Y que no es otra cosa que el miedo. Para colmo trabaja en una fábrica de jabón, y tiene muy buenas ideas para que prospere. Pero, claro, no se atreve.  

Invirtiendo roles

Es bastante común encontrarnos con historias infantiles en las que son los niños los que tienen miedo y los adultos los que les ayudan a gestionarlo. Sin embargo, en este es el adulto el que tiene el problema de inseguridad en sí mismo y la niña, un ser libre, sin complejos y desinhibida la que lo acompaña en su camino hacia su autoestima y confianza.

Quiero detenerme en un fragmento del principio de la historia, para que nos hagamos una idea de a qué se tenía que enfrentar este señor Muffin:

apestoso tio muffin

“Cuando salía del trabajo, regresaba a casa y se desnudaba para tomar el segundo baño del día.

Y entonces ocurría.

Sus calcetines apestaban como dos salmonetes rancios.

Sus uñas se habían vuelto negras como moras.

Un par de cucarachas muertas aparecían en sus bolsillos.

Espesas telarañas entre los dedos de los pies.

Pelusas monstruosas bajo el bigote.

Poco a poco, el agua del baño se iba volviendo oscura como la tinta, como si alguien hubiera cocido allí dentro a una familia de calamares.

A veces la suciedad traía consigo invitados aterradores. En cierta ocasión, bajo el sombrero de Mr. Muffin apareció una peluda rata negra que escapó chillando desagüe abajo.

¿De dónde salía toda aquella porquería?

No Mr. Muffin, ni yo, ni la rata hemos podido dar con una explicación satisfactoria a esta pregunta. Era un auténtico y oscuro misterio. Y, para Mr. Muffin, un auténtico, oscuro y deprimente misterio.”

Eso es lo que se siente cuando se está cargado de miedos, por más que uno trata de eliminarlos, esa inseguridad, disfrazada aquí de pestosa inmundicia, no termina nunca de irse y en poco tiempo vuelve a aparecer. Porque hacen falta otro tipo de pasos, otros movimientos, y sobre todo saber dejarse ayudar.  


Descubre más en formato podcast en la sección «Pescando historias»

Suscríbete

Entérate de cada nueva publicación,

vídeo, texto o descargable

Y además te regalo mi relato «El mirlo»

¡No hacemos spam! Más información en nuestra política de privacidad

Suscríbete

Entérate de cada nueva publicación,

vídeo, texto o descargable

Y además te regalo mi relato «El mirlo»

¡No hacemos spam! Más información en nuestra política de privacidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *