Héctor, Sara y la recién nacida Beatriz, llegaron a casa. Esperaban encontrar a Grego, el hermano de Héctor, que había regresado de Tailandia y se había presentado de visita sin previo aviso y notablemente enfermo. Héctor lo había dejado descansando en la habitación de invitados y fue ver cómo estaba.
Hasta ahí bien. Ese es el planteamiento que nos encontramos en las primeras páginas de esta novela que, en principio, no tiene nada que pueda hacernos sospechar lo que tan solo una página más tarde nos va a dejar en shock.
Un descubrimiento perturbador
Supuso que su hermano estaría todavía durmiendo. Llamó suavemente.
—¿Grego? ¿Va todo bien?
No hubo respuesta. Llamó de nuevo, con mayor fuerza.
—Levántate. ¿No quieres conocer a tu sobrina?
—¿Qué pasa? —preguntó Sara uniéndose a él. Hablaba en susurros.
—Creo que sigue durmiendo. Ayer no se sentía bien.
Sara consultó el reloj.
—Es tarde. Dile que se levante. No ha venido a un hotel.
Héctor empujó la manilla y abrió la puerta sólo una rendija. El interior estaba a oscuras.
—¿Grego?
La franja de luz que se colaba desde el pasillo iluminaba el pie de la cama y permitía ver las sábanas revueltas y el petate tirado en el suelo, junto a un par de zapatos y varias prendas de ropa. Había también algo más.
—¿Qué…?
Alertado por lo que había creído ver, Héctor terminó de abrir la puerta y accionó el interruptor de la luz. Sara lo seguía, pegada a él. Una legión de moscas ocupaba la habitación; paredes y techo teñidos de negro. Se concentraban en especial número en los alrededores de la cama, que salvo por los insectos posados en ella se hallaba vacía. La pareja apenas dio un paso antes de retroceder espantada».
En este fragmento están condensados los elementos que constituyen el título de la novela que te traigo hoy. Y ya advierto que no he hecho ningún spoiler porque esto nos lo encontramos en las primeras páginas y es el arranque de la historia.
Aquí tenemos un hermano que llega y luego desaparece. Y en su lugar quedan moscas.
Te invito a que te adentres en una historia inquietante, sorprendente y original: El hermano de las moscas, una novela del autor asturiano Jon Bilbao.
Una lectura que atrapa

A mí me gusta darle una vueltecita al libro antes de leerlo. Me detengo en el tacto, el color y el olor de las páginas. Pero este lo leí en el ebook, así que se me escaparon en su momento esos valiosos detalles. Tras una rápida consulta en internet, averiguo que tiene casi 400 páginas. Y mira, aunque pudieran parecer muchas, y leyendo en el ebook eso no lo vemos, la historia atrapa de tal forma que no reparas en la velocidad a la que lees. Así que, por favor, que el número de páginas no sea una razón para no apostar por esta lectura. También te diré que la portada resulta muy sugerente. Predomina el color blanco y destacan las moscas que, sobre el filo de un plato parecen beber la leche que hay en él.
Todo se presenta inexplicable, enigmático, turbador. Suele pasar con Jon Bilbao, no sabes por dónde va a salir. Este autor escribe sobre todo relatos y en prácticamente todos destaca un ambiente enrarecido, inquietante. Al parecer no está pasando nada (entre comillas) malo, pero te hueles todo el tiempo que algo va a pasar. Ni los personajes ni el lector están del todo tranquilos: hay algo estremecedor que se presiente y te mantiene pegado a la historia hasta el final.
¿Terror?
No sé si considerar la literatura de Jon Bilbao literatura de terror, pero también creo que el concepto de terror cambia con la edad, los gustos y la experiencia del lector. A veces, más que vampiros, brujas, fantasmas o asesinos en serie, lo que nos da más miedo es ignorar qué hay detrás lo que no comprendemos; que de pronto aparezca alguien con una sonrisa afable pero con una mirada escalofriante; que, tras un acontecimiento insólito, todo parezca normal. Pero en nuestro fuero interno sospechamos que no, que nada es normal, porque todo es susceptible de ser una amenaza.
(Recuerda que sobre esta y otras historias hablo en Radio Casares en «Pescando historias»)
